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lunes, 7 de abril de 2014

Tañarandy es arte naíf y pasión

Tañarandy es sinónimo de arte. Allá, el artista plástico Koki Ruiz recrea la Semana Santa y pone a los ojos del mundo estas celebraciones religiosas. Está, además, Chely Thompson, su discípula, quien también reproduce estos hechos, pero sobre un lienzo. Elige el arte naíf, un estilo colorido, libre, creativo, alejado de los convencionalismos.

/ ABC Color
Desde niña, Chely tuvo la habilidad de dibujar, en gran parte gracias a su padre, Cecilio Thompson, artista que comenzó a trabajar con el renombrado Koki Ruiz para las festividades religiosas de Tañarandy. Tenía solo nueve años cuando dio sus primeros toques de pintura. Así fue alimentado el arte naíf, que se destaca por su colorido y libertad en el trazo, eligiendo recrear, obviamente, la particular celebración del Viernes Santo de Tañarandy, entre otros temas.
Es que Chely creció en medio de esta tradición iniciada por el artista plástico Ruiz en el año 1992 y en la que su padre colaboraba activamente, hasta que un accidente de ruta cegó su vida. “Desde chica veía todo el movimiento que se generaba en torno a las fiestas de Tañarandy y eso, de una u otra manera, definió mi talento”, expresa Chely.
Ahora está pintando la Pasión de Jesucristo, en medidas de 18 x 18 cm, 40 x 50 cm, 50 x 60 cm, 60 x 72 cm, para que lleven de recuerdo los visitantes de Tañarandy. Sus imágenes desprenden la ingenuidad y despreocupación infantiles, fruto de la imaginación sin límites de los niños cuando dibujan. Da vida y color a la procesión de cada Viernes Santo, siguiendo el Yvága rape, sintetizando devoción, fe, adoración y creatividad, todas inspiradas en las festividades religiosas de la Semana Santa.
Está contenta con su arte; dice que va a seguir trazando colores y formas en Tañarandy mientras Koki Ruiz continúe. El artista es la inspiración para los lugareños de esa pequeña comunidad de San Ignacio. “Es un grande; un artista y maestro con sello paraguayo”, exclama. “Me aguanta desde nena, impulsándome hacia el teatro también”, agrega riendo.
Dice que bajo su dirección está encontrando su camino y no solo ella, sino otros jóvenes de la comunidad. “Somos muchos los que nos estamos destacando en diferentes expresiones”, afirma.
Chely, 24 años, ya tiene el suyo y es ese trabajo despreocupado, reflexivo en algunos casos, divertido en otros, ya que recrea también las festividades de San Juan, la calesita, el rodeo, los estudiantes y otros temas. “Estas celebraciones son un empuje para quienes amamos nuestra comunidad. Son también una oportunidad para hacernos conocer, para proyectarnos”.
Esa dedicación tiene sus frutos. Ya realizó varias exposiciones en San Ignacio Guazú, en la Casa de la Cultura, también en Areguá y en el Centro Cultural Paraguayo Americano, y se ganó el primer lugar. Si decide esta ruta para Semana Santa, puede encontrar los trabajos de Chely en la casa Takuavera bambu, en el Yvága rape.
Fuera de los pinceles, trabaja con los niños en todo lo que tenga que ver con el arte, el teatro. Las artes, desde su misma experiencia, se convierten en una especie de varita mágica que permite crear todo lo imaginable sobre el papel o el escenario. “Desde el 2004 estoy incursionando en el teatro y me gusta mucho. Estamos con otros jóvenes. En Tañarandy hay mucho ingenio en pintura y tallado”, manifiesta.
Y ese semillero se desprende de los trabajos que realizan, año tras año, para las representaciones, que este año prometen ser impresionantes. Como siempre, el artista plástico Koki Ruiz se esmera. Este año, las mazorcas de maíz serán las protagonistas junto a los cocos y las chalas, los cordeles. Un enorme altar, barroco americano, construido a base de más de 7000 mazorcas de maíz; sus chalas, hojas de pindó y coco son los materiales elegidos por el artista.
El papel maché es otro elemento utilizado para armar la galería de los reyes, con arcos en los que irán las representaciones vivientes. Un enorme vitral que remite a la original de Notre Dame, la catedral de París, famosa por sus vidrieras precisamente, y que bajo la noche de Tañarandy dejará boquiabiertos a quienes lo observan.
Encontramos al artista en el teatro El Molino, donde trabajan incansablemente desde enero para que estas recordaciones tengan el brillo de todos los años. “Nuestro gran secreto para que todo salga bien es trabajar a la noche”, revela Ruiz.
Chely Thompson también tiene una participación activa en estos preparativos. “Yo pinto a los actores”, cuenta orgullosa. “Me ocupo de las pelucas, de los tonos que voy a utilizar de acuerdo a la iluminación. Tenemos ensayos y eso ya es como un adelanto de lo que va a ser la fiesta del Viernes Santo, en la que asiste mucha gente”.
Definitivamente, no hay queja que impida realizar esta gran fiesta. Le ponen alma y vida. En el taller observamos el trabajo minucioso, cuidadoso de lo que pretenden mostrar al mundo, porque estas celebraciones trascienden nuestras fronteras. De cerca, de lejos, de todas partes llegan a esta pequeña compañía, que se hizo notar gracias a esta iniciativa que se realiza desde 1992. “Primero instalamos una procesión para los lugareños, algo chiquito. Al año siguiente, se mostraron más dispuestos y ampliamos la recordación; luego ya fue una novedad y al tercer o cuarto año, más o menos, comenzaron a venir los parientes. Así, la Semana Santa se convirtió en el punto de encuentro de la familia de Tañarandy. Ahora ya es un turismo cultural. Es una obra que tiene un antes y un después”, expresa.
A nuestro paso descubrimos a la Virgen Dolorosa casi lista. Las luminarias a punto. El vestido de la Virgen del maíz, logrado con chalas, con una esfera bajo sus pies que irá en el altar. Las coronas de espinas, la galería de los reyes; en fin, todo dispuesto para asombrar a propios y extraños.
El cuadro de la Última Cena, de Leonardo Da Vinci, será representado. No será el mural ejecutado al temple y óleo, sobre capas de yeso extendidas sobre enlucido, sino una obra viviente con actores de carne y hueso; un llamado del papa Francisco a todos los fieles, que será interpretado por los jóvenes actores del teatro El Molino, y La Piedad, de Miguel Ángel, un tema muy popular dentro de las artes figurativas, especialmente durante el Renacimiento. Se conoce con el nombre de Pietá o Piedad; es una obra de arte que representa a la Virgen María sosteniendo el cuerpo inerte de Jesucristo. “Esta Piedad está situada en un barrio marginal, una Piedad no con mármol, sino con una pared distinta”, adelanta el artista.
Látex, lodo, papel maché, alambre, hilo, aguja, tijera son otros ingredientes que notamos en el gran taller armado en el teatro y, por supuesto, una gran cantidad de mazorcas de maíz y coco, que llevó todo un proceso para esta ocasión. “El maíz era el fruto sagrado de los guaraníes. Para ellos era vital la tierra y sus frutos. Para los europeos, el oro y la plata”, dice Ruiz.
Sobre todo el despliegue, dice que el arte hace a la recuperación del ritual. “Siempre se hicieron muestras de arte en base a algún elemento y uno de ellos era la religiosidad; ahora es lo contrario”, dice.
Estas obras serán presentadas el Viernes Santo en la Barraca, luego de la procesión de los estacioneros por el Yvága rape de Tañarandy, distrito de San Ignacio. San Ignacio de las Misiones se encuentra a 226 km al sur de Asunción. Tañarandy es una compañía de este distrito, donde se realiza en cada Viernes Santo el rito de los estacioneros por el Yvága rape, presenciado por miles de turistas. La tradición termina en la Barraca con la presentación del cuadro viviente y la representación de la Última Cena. Si todavía no apreció, es una buena oportunidad para llegar a este destino. Va a quedar asombrado, sin duda alguna.
Arduos son los preparativos para dejar asombrados a los miles de turistas y connacionales que llegan hasta la comunidad para regocijarse con las recreaciones vivientes.
La Virgen Dolorosa y la Virgen del maíz ya van cobrando forma de la mano de los artesanos de la comunidad.
Todos ponen entusiasmo en estas festividades, que ya se tornan una tradición a 226 km de la capital.
Los jóvenes artistas que se inician a partir de este peculiar modo de celebrar la Pasión de Jesucristo también exponen sus talentos y ofertan a los cientos de visitantes obras de arte, como es el caso de Chely Thompson.
Tallados y otras expresiones artísticas le esperan en este rincón de nuestro terruño.
"Nuestro secreto es trabajar a la noche", revela el artista Koki Ruiz. Y es la hora en la que se aprecia en toda su magnitud, el despliegue de los trabajos minuciosos que realizan con paciencia y cariño. Las luminarias que serán repartidas entre los presentes ya están casi listas. Los vitrales que remiten a la catedral de París, Notre Dame, es bajo las estrellas que dejan ver todo su brillo.
El momento recreado de la crucifixión de Jesucristo es un momento muy emotivo de esta recordación. Todos ponen manos a la obra para rememorar y meditar sobre los acontecimientos que hacen a esta festividad religiosa.
ndure@abc.com.py • Fotos ABC Color/Gustavo Báez/Marta Escurra.
Fuente: Abc color